Pretendía abstenerme de publicar al respecto pero la verdad es que ya es suficiente: estoy harto de la basura política. Me resultan ofensivas y fútiles las “propuestas” de los partidos políticos y sus remedos de candidatos: ¿cómo es posible que lo mejor que puede ofrecer un partido que ni es verde ni es ecologista, sea pena de muerte y cupones canjeables por medicinas, clases de lenguas y cómputo?, ¿cómo pretenden que confiemos en un partido que es responsable de sembrar las corrupción e impunidad en el país por cerca de setenta años?, ¿cómo respetar a un partido que ha hecho suyas prácticas de clientelismos y corrupción que su predecesor había institucionalizado?, ¿cómo ejercer un voto “útil” cuando la izquierda y en general la oposición no ofrecen un mejor panorama de propuestas y ni si quiera están mejor organizados? En resumidas cuentas ¿cómo fregados hacerle entender a la clase política que están cavando su propia tumba, que no es así como se ejerce el poder que nosotros les otorgamos?
El Partido Verde dice: “pena de muerte”. En nuestro país donde eres culpable hasta que demuestres lo contrario una medida visceral como la pena de muerte es completamente descabellada, el punto a discutir no es si los criminales se merecen el castigo porque desde luego que se lo merecen; sin embargo ¿quién se supone que va a decidir quien vive y quien no?, ¿estamos dispuestos a entregar nuestras vidas a un sistema judicial CORRUPTO? También propone: “vales por medicinas, clases de cómputo y lenguas”. Me gustaría saber quién es el gran idiota al que se le ocurrió esto. Nuestros sistemas de salud pública y seguridad médica social se encuentran en agonía gracias a que se han encargado de cortarles el suministro de recursos durante décadas. Nuestro sistema educativo nacional está atrasado y es claro que no rinde los resultados que debería. El problema es la CORRUPCIÓN y el clientelismo que afecta éstos pilares de la sociedad; y con unos vales no resuelve el problema desde su origen.
El PRI dice que “tiene la experiencia y una nueva actitud”. Yo sigo viendo lo mismo que hace décadas. Si son o eran tan buenos: ¿cómo explican que la trama gubernamental esté podrida?, ¿por qué no hicieron los cambios fundamentales en nuestro contrato social para que la rendición de cuentas sea expedita y veraz?, ¿por qué se dedicaron a vaciar las arcas nacionales en vez de desarrollar la economía? Ahora resulta que son nuestros salvadores. Si realmente tienen una nueva actitud deberían empezar a responder por sus actos criminales pasados y presentes.
Hace nueve años el PAN prometió un cambio y lo cumplió: ahora estamos más jodidos que antes y lo que es peor ya no somos un Estado laico, tal pareciera que las Leyes de Reforma las usaron para limpiar los pisos de los Pinos. Los recursos que el Estado dedica a la investigación científica y tecnológica son risibles. No somos autosuficientes en producción energética y de alimentos. Las leyes son casi obsoletas y los derechos que emanan de ellas en su mayoría son ignorados. Nuestra sociedad esta infecta de CORRUPCIÓN en casi todos sus niveles y esto genera pobreza, impunidad, violencia, desencanto e ira social. No he escuchado ni una sola propuesta encaminada a erradicar ninguno de los problemas antes mencionados.
De los partidos de “izquierda” y/u oposición no se dejan escuchar propuestas que sean realistas e inteligentes; ni siquiera representan a las minorías que han sido histórica y sistemáticamente vulneradas. No existe un proyecto de Nación de parte de ninguno de los partidos.
La cuestión es que en nuestro actual sistema los ciudadanos tenemos pocas herramientas para hacer que nuestras reclamaciones y mociones sean atendidas: la libertad de expresión y el derecho de reunión (léase manifestarse ya sea en público o en privado) son prácticamente meros pretextos votivos. A la clase política ya nada le importan sus supuestos representados, ni mucho menos los intereses de éstos; si es que alguna vez les importaron. No les importa porque no existen figuras legales que nos permitan como ciudadanos removerlos de los cargos públicos, que nosotros les otorgamos mediante el voto, en caso de que no cumplan con sus obligaciones y/o sean corruptos; su fuero los protege. Sin embargo no toda la responsabilidad es de la clase política, los ciudadanos tenemos la responsabilidad de velar porque nuestros empleados, que ejercen los cargos públicos, estén ocupados en el desarrollo y mejoramiento de nuestra sociedad. No se trata de abandonar la democracia que, junto al Método Científico, es una de las mejores herramientas que, como seres perfectibles, hemos desarrollado para que nuestras sociedades sean lo más justas posibles; así pues se trata de perfeccionar nuestra democracia. Nuestra responsabilidad no termina el día de las votaciones, debemos presionar hasta que nuestros intereses, derechos y responsabilidades que tenemos como ciudadanos sean hechos y no palabrería votiva. Necesitamos reorganizarnos y para lograrlo debemos hacer que Estado sea de nuevo laico: una sociedad laica es una sociedad incluyente, tolerante, dispuesta a dialogar antes que atacar. Es imperativo saber qué es lo que queremos para poder establecer un proyecto de Nación.
Cada quien sabrá por quien vota o no, pero cuando tomemos la decisión es menester tener en cuenta que debemos recuperar nuestra democracia que se ha convertido en una oligarquía. Una partidocracia al servicio de los intereses de poderes fácticos y de minorías voraces y corruptas, no es democracia.
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